El entorno geográfico de Mesopotamia, definido principalmente por su ubicación como una civilización fluvial, fue el factor determinante en su desarrollo económico y social. Según las fuentes, esta influencia se manifestó en los siguientes aspectos:
• Ubicación estratégica entre ríos: El nombre mismo de la región y su existencia están ligados a su localización entre los ríos Éufrates y Tigris. Esta proximidad al agua permitió el asentamiento de diversos pueblos a lo largo de su historia, como los sumerios, acadios, babilonios, asirios y persas.
• Desarrollo de la agricultura de regadío: La presencia de los ríos permitió que la principal actividad económica fuera la agricultura de regadío. El control y uso del agua de los ríos para los cultivos fue la base que sostuvo a la población y permitió el crecimiento de sus ciudades.
• Comercio y trueque: El entorno también fomentó actividades económicas basadas en el trueque de productos, lo cual sugiere una dinámica de intercambio facilitada posiblemente por las rutas fluviales o la necesidad de obtener recursos que no se encontraban en la llanura aluvial.
• Organización política y social: La necesidad de gestionar los recursos hídricos y la producción agrícola derivó en una organización política compleja, caracterizada por la aparición de ciudades-estado, reinos e imperios, regidos por figuras como el Patesi.
En resumen, los ríos Éufrates y Tigris no solo proporcionaron el agua necesaria para la vida, sino que impulsaron un modelo económico basado en el aprovechamiento técnico del agua que definió toda la estructura de la civilización mesopotámica.
LA POLÍTICA
El Código de Hammurabi representó una de las aportaciones más significativas de Mesopotamia, siendo una pieza fundamental de su legado cultural y artístico. Su importancia en la sociedad radicó en los siguientes puntos:
• Pilar del legado cultural: Se destaca como una de las contribuciones principales de esta civilización, situándose al mismo nivel de importancia que la invención de la escritura cuneiforme y los avances en arquitectura.
• Marco legal para la estructura social: Aunque el esquema no detalla las leyes específicas, sitúa al Código dentro de una sociedad con una organización social jerarquizada claramente dividida en tres grupos: los señores, el pueblo y los esclavos. El Código servía para regular la convivencia y las responsabilidades de estos distintos estratos sociales.
• Consolidación del orden político: Al ser una herramienta de justicia, formaba parte de la estructura que permitía a los reinos e imperios (regidos por figuras de autoridad) mantener el control y la estabilidad sobre los diversos pueblos que conformaron Mesopotamia, como los babilonios.
En esencia, el Código de Hammurabi fue la manifestación jurídica de una sociedad compleja que necesitaba reglas escritas para gestionar tanto sus actividades económicas como sus marcadas diferencias sociales.
De acuerdo con las fuentes, la sociedad de Mesopotamia presentaba una organización social jerarquizada en la que la población se dividía estrictamente en tres grupos diferenciados:
• Los Señores: Constituían el estrato superior de la pirámide social. Aunque el esquema no detalla sus funciones específicas, en este tipo de sociedades este grupo solía estar vinculado al poder político y religioso, como los Patesi que regían las ciudades-estado, reinos e imperios.
• El Pueblo: Representaba al grupo intermedio de ciudadanos libres. Eran quienes sostenían la economía a través de las actividades principales mencionadas en las fuentes, como la agricultura de regadío y el trueque de productos.
• Los Esclavos: Se encontraban en la base de la estructura social. Eran personas privadas de libertad que carecían de los derechos que poseían los otros dos grupos.
La relación y las diferencias legales entre estos tres estamentos estaban reguladas por el Código de Hammurabi, el cual es destacado como una de las aportaciones más importantes del legado cultural y artístico de esta civilización.
ARTE Y CULTURA
El estandarte de UR
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