Vamos hoy con una novela estupenda de otro autor, esá vez irlandés: Oscar Wilde. Wilde fue un autor popular en su tiempo, de gran ingenio e imaginación. Esta es su única novela pero escribió teatro y cuentos. Fue encarcelado por su condición de homosexual y tras dos años en prisión por "indecencia grave" emigró a París, donde murió en la más absoluta de las pobrezas.
Material de apoyo a las clases de Sociales y Valores Éticos en Educación Secundaria Obligatoria
viernes, 2 de junio de 2023
TALLER DE LECTURA: EL RETRATO DE DORIAN GRAY de OSCAR WILDE
jueves, 23 de marzo de 2023
TALLER DE LECTURA: ROMEO Y JULIETA DE WILLIAM SHAKESPEARE
domingo, 19 de marzo de 2023
TALLER DE LECTURA: JANE EYRE DE CHARLOTTE BRONTË
Veamos un clásico de la literatura inglesa publicado en 1847 y escrito por una mujer, circunstancia muy extraña para la época. La historia es narrada por la misma Jane, quién nos va contando su niñez y los maltratos y humillaciones a la que es sometida por su tía quién se hace cargo de ella tras quedar huérfana. Jane es internada en un orfanato donde sufre hambre y frío de manera constante y de donde sale con 18 años para trabajar como institutriz en casa del señor Rochester dueño de la mansión Thornfield.
La señora Fairfax, ama de llaves de Thornfield, le da una cálida bienvenida, y le explica la situación a grandes rasgos: ella está ahí para ser la institutriz de Adèle Varens, niña de unos ocho años, custodia del señor Rochester, dueño de la mansión y quien solo visita la propiedad de vez en cuando. La primera vez que Jane recorre la casa acompañada por la señora Fairfax, escucha en el tercer piso una risa trágica y sobrenatural, de la cual la señora Fairfax acusa a una empleada, Grace Poole.TALLER DE LECTURA: EL CONDE DE MONTECRISTO DE ALEJANDRO DUMAS
Novela de aventuras de mitad del siglo XIX, escrita por el mismo autor de Los tres Mosqueteros. Veamos, como siempre, en los Simpson referencias a esta novela universal:
-Pido que me digan el crimen que he cometido; que se me nombren jueces; que se me juzgue; que se me fusile si soy culpable, pero que me pongan en libertad si soy inocente.
-¿Coméis bien? -le preguntó el inspector.
-Sí, yo lo creo..., no lo sé; pero eso importa poco. Lo que debe importar, no solamente a mí, pobre preso, sino a todos los que se ocupan en hacer justicia, y sobre todo al rey que nos manda, es que el inocente no sea víctima de una delación infame, y no muera entre cerrojos maldiciendo a sus verdugos.
-¡Qué humilde estáis hoy! -le dijo el gobernador-. No siempre sucede lo mismo, de otra manera hablabais el día que quisisteis asesinar a vuestro guardián.
-Es verdad, señor -respondió Dantés-, y por ello pido humildemente perdón a este hombre, que ha sido siempre bondadoso conmigo. Pero ¿qué queréis? Yo estaba loco, yo estaba furioso.
-¿Y ahora, ya no lo estáis?
-No, señor; porque la prisión me doma, me anonada. ¡Hace tanto tiempo que estoy aquí!
-¡Mucho tiempo! ¿En qué época os detuvieron? -le preguntó el inspector.
-El 28 de febrero de 1815, a las dos de la tarde.
El inspector se puso a calcular.
-Estamos a 30 de julio de 1816; no hace más que diecisiete meses que estáis preso.
-¿No hace más? -repuso Dantés-. ¿Os parecen pocos diecisiete meses? ¡Ah!, señor, ignoráis lo que son diecisiete meses de cárcel; diecisiete años, diecisiete siglos, sobre todo para un hombre como yo, que estaba próximo a ser feliz; para un hombre que vela abierta una carrera honrosa, y que todo lo pierde en aquel mismo instante, que del día más claro y hermoso pasa a la noche más profunda, que ve su carrera destruida, que no sabe si le ama aún la mujer que antes le amaba, que ignora en fin si su anciano padre está muerto o vivo. Diecisiete meses de cárcel para un hombre acostumbrado al aire del mar, a la independencia del marino, al espacio, a la inmensidad, a lo infinito; caballero, diecisiete meses de cárcel es el mayor castigo que pueden merecer los crímenes más horribles del vocabulario humano. Compadeceos de mí, caballero, y pedid para mí no indulgencia, sino rigor, no indulto, sino justicia. Justicia, señor, yo no pido más que justicia. ¿Quién se la niega a un preso?
-Está bien, ya veremos -dijo el inspector.
Y volviéndose hacia su acompañante añadió:
-En verdad me da lástima este pobre diablo. Luego me enseñaréis en el libro de registro su partida.
-Con mucho gusto -respondió el gobernador-, pero creo que hallaréis notas tremendas contra él.
-Caballero -prosiguió Edmundo-, bien sé que vos no podéis hacerme salir de aquí por vuestra propia decisión, pero podéis transmitir mi súplica a la autoridad, provocar una requisitoria, hacer en fin que se me juzgue. ¡Justicia es todo lo que pido! Sepa yo al menos de qué crimen se me acusa, y a qué castigo se me sentencia. La incertidumbre es el peor de todos los suplicios.
-Contadme, pues, detalles del asunto -dijo el inspector.
-Señor -exclamó Dantés-, por vuestra voz comprendo que estáis conmovido. ¡Señor! ¡Decidme que tenga esperanza!
-No puedo decíroslo -respondió el inspector-, sino solamente prometeros examinar vuestra causa.
-¡Oh! Entonces, caballero, estoy libre, ¡me he salvado!
-¿Quién os mandó detener? -preguntó el inspector.
-El señor de Villefort -respondió Edmundo Dantés-. Vedle y entendeos con él.
-Desde hace un año que el señor de Villefort no está en Marsella, sino en Tolosa.
-¡Ah! , no me extraña -balbució Dantés-. ¡He perdido a mi único protector!
-¿Tenía el señor de Villefort algún motivo para estar resentido con vos?
-Ninguno, señor; antes al contrario, fue muy bondadoso conmigo.
-¿Podré fiarme de las notas que haya dejado escritas sobre vos, o que me proporcione él mismo?
-Sí, señor.
-Pues bien: tened esperanza.
Dantés cayó de rodillas levantando las manos al cielo, y recomendándole en una oración aquel hombre que había bajado a su calabozo como el Salvador a sacar almas del infierno. La puerta se volvió a cerrar, pero la esperanza que acompañaba al inspector se quedó encerrada en el calabozo de Dantés.
-¿Queréis ver ahora el libro de registro -dijo el gobernador-, o bajamos antes al calabozo del abate?
-Acabemos la visita -respondió el inspector-. Si volviese a salir al aire libre quizá no tendría valor para acabarla.
-Este preso no es por el estilo del otro, que su locura entristece menos que la razón de su vecino.
-¿Cuál es su locura?
-¡Oh!, muy extraña. Se cree poseedor de un tesoro inmenso. El primer año ofreció al gobierno un millón si le ponía en libertad; el segundo año le ofreció dos millones; el tercero, tres, y así progresivamente.
Ahora está en el quinto año: es probable que os pida una entrevista, y os ofrezca cinco millones.
-Manía rara es, en efecto -dijo el inspector-. ¿Y cómo se llama ese millonario?
-El abate Faria.
-Número 27 -dijo el inspector.
-Aquí es. Abrid, Antonio.
El llavero obedeció, con lo que pudo el inspector pasear su mirada curiosa por el calabozo del abate loco, que así solían llamar a aquel preso.
En mitad de la estancia, dentro de un círculo trazado en el suelo con un pedazo de yeso de la pared, veíase agazapado un hombre casi desnudo, tan roto estaba su traje. Ocupábase en aquellos momentos en hacer dentro del círculo líneas geométricas muy bien trazadas, y parecía tan preocupado con su problema como Arquímedes cuando le mató el soldado de Marcelo. Ni siquiera pestañeó al rumor de la puerta que se abría, ni dio muestra alguna de sorpresa cuando el resplandor de las antorchas iluminó con desusado brillo el húmedo suelo en que trabajaba. Volvióse entonces y vio con gran sorpresa la numerosa comitiva que acababa de entrar en su calabozo.
Acto continuo se puso en pie y cogió un cobertor que yacía a los pies de su miserable lecho para envolverse y recibir con mayor decencia a los recién venidos.
-¿Qué es lo que pedís? -le dijo el inspector sin alterar la fórmula.
-¿Yo, caballero...?, no pido nada -respondió el abate como admirado.
-Sin duda no me comprendéis -dijo el inspector-. Yo soy un delegado del gobierno para visitar las cárceles y atender las reclamaciones de los presos.
-¡Oh!, entonces es otra cosa, caballero -exclamó vivamente el abate- Espero que vamos a entendernos.
-¿Lo veis? -dijo el gobernador por lo bajo- El principio, ¿no os indica que va a parar a lo que yo os decía?
-Caballero -prosiguió el preso-, yo soy el abate Faria, natural de Roma. A los veinte años era secretario del cardenal Rospigliossi. Sin saber por qué, me detuvieron a principios de 1811, y desde entonces suplico vanamente mi libertad a las autoridades italianas y francesas.
martes, 29 de noviembre de 2022
TALLER DE LECTURA: HOYOS
Vamos con el libro que he elegido para antes de Navidades, a ver que os parece. Su título: HOYOS.
Louis Sachar es su autor. Nacido en Nueva York es un autor especializado en novela juvenil e infantil. Con esta novela ganó numerosos premios entre ellos a la mejor novela juvenil del año en EE.UU en 1998. En la actualidad el libro tiene 44º ediciones en español.
martes, 25 de octubre de 2022
ALGUNOS ENIGMAS PARA HALLOWEEN
ENIGMA NÚMERO 1
Mira el siguiente dibujo

Un aventurero encontró un cofre con tesoros en una cueva custodiada por un pirata. Tenía 3 llaves: una dorada, una plateada y otra negra, pero solo una de ellas podría abrir la caja. El hombre le dio al aventurero una sola oportunidad de alcanzar el tesoro.
Si elegía la llave correcta, tomaría el cofre. Si estaba equivocado, el pirata lo mataría allí mismo. La única pista era esta: LHXA LOELANVOE DTZOERALKDA.
¿Cúal es la llave correcta?
ENIGMA NUMERO 2

Un hombre aparece muerto en un coche. Recibió un disparo mientras se encontraba en él. La policía comienza a investigar y no detectan rastros de pólvora en su ropa con lo cual terminan deduciendo que el asesino no estaba en el coche cuando le disparó. Tampoco había agujeros de bala en la carrocería, y todas las puertas y ventanas estaban cerradas.
¿Cómo pudieron haberlo asesinado?
ENIGMA NÚMERO 3

El señor James vivía en una gran mansión. Una mañana temprano fue encontrado muerto en su habitación. El cuarto no tenía ventanas, y la puerta estaba cerrada. Las únicas 4 personas que tenían la llave de la habitación fueron interrogadas por la policía y estas fueron sus declaraciones:
Sofía, la doncella, dijo: “Vine a despertar al señor James, y cuando lo vi muerto, ¡grité!”.
Juan, el mayordomo, dijo: “Cuando oí el grito, corrí a la habitación, encendí la luz y vi al señor James con un cuchillo en el cuello”.
Sara, la institutriz, dijo: “Corrí junto a John; cuando encendió la luz, la habitación estaba llena de sangre”.
Pedro, el cocinero, dijo: “Estaba preparando el desayuno y no vi nada”.
¿Quién lo hizo?
ENIGMA NÚMERO CUATRO

John estaba solo en casa y escuchó que algo se había caído en la habitación de su esposa. Entró y vio que su estatuilla favorita estaba rota. En ese momento, alguien salió corriendo del cuarto.
John trató de perseguir al extraño y salió detrás de él. Pero en la calle, los vidrios de sus lentes se empañaron debido al clima frío. No podía ver nada, por lo que el maleante escapó.
John le contó esta historia a un policía, pero este se negó a investigar el caso y le pidió que dejara de mentir, que admitiera que era él quién había roto la estatuilla.
¿Era falsa la historia de John? ¿Por qué?
ENIGMA NÚMERO CINCO

Cuatro amigos visitaban regularmente la sauna juntos, y siempre llevaban algún objeto con ellos. Por lo demás, estaban desnudos y se cubrían con una toalla. Jack, un músico, llevaba un iPod con él para escuchar música. Steve, que era banquero, tenía un termo. Patrick y Michael eran abogados, y ambos llevaban consigo documentos para leer.
Un día, Patrick fue encontrado muerto dentro de la sauna, y se determinó que había sido asesinado con un objeto con mucho filo. Los policías llegaron al lugar inmediatamente y realizaron una investigación, pero no encontraron nada. ¿Quién fue el asesino?
¿Cómo pudo pasar eso?
ENIGMA NÚMERO 6

Una mañana, la pequeña Mary que tenía 8 años se quedó atrapada en un castillo encantado. En el castillo había cuatro puertas, pero solo una de ellas la conduciría a la libertad. Las cuatro puertas contenían lo siguiente:
- Lava que derretiría inmediatamente cualquier cosa.
- Un payaso asesino que golpearía a cualquier persona hasta la muerte.
- Una helada mortal que congelaría todo de una sola vez.
- Policías que dispararían indiscriminadamente a cualquier hombre o mujer.
¿Qué puerta debería elegir para escapar?
VIAJE AL PASADO: NUESTROS PRIMEROS ANTEPASADOS
Tras leer vuestros trabajos sobre a que lugar y tiempo de la historia os guataría viajar, me he encontrado que muchos de vosotros y vosotras tienen mucha curiosidad por el origen del hombre, las primeras herramientas y las primeras manifestaciones artísticas ( las pinturas rupestres). Creo que este documental no os va a resultar indiferente, veamos y me contáis...
